01 mayo 2007

Carteles que hablan (gente que lamentablemente también)

Continuando con la línea anecdótica que se ha trazado para el día de hoy, les aportaré una historia.

O.B. es uno más de aquellos que ni vio, ni escuchó, ni sintió durante nuestra última dictadura... o no quiso hacerlo.
Es uno más de aquellos que llenó el Estadio Monumental para ver la final de un mundial de fútbol y cantó y gritó para tapar los gritos de miles de presos políticos, de presos de rebote y de presos por las dudas, a quienes los torturaban y asesinaban por sus orientaciones políticas, de rebote... o por las dudas, ¿Vio?
O.B. más allá de todo siempre fue un hombre bueno y trabajador, que con el tiempo consiguió un buen empleo en una gran empresa y formó una bonita familia.
Él es uno más de aquella generación a la que le borraron ideas e ideales por la fuerza.
Será por eso que no protestó una vez que el modelo económico que él aceptó sin chistar, y que en los `90 eligió y reeligió (porque él vivía bien), lo dejó en la calle luego de 15 años.
Será por eso que sigue detenido en el tiempo y opinando que "hay que ponerle un misil en el orto a esa Bonafini que sigue rompiendo las pelotas" el día que las Madres cumplen 30 años.
Será por eso, y tal vez lo que viene es más triste que lo ya expuesto, que al oír a su hijo apoyando el reclamo salarial de los docentes neuquinos (un reclamo contra el mismo sistema que lo dejó a él sin trabajo a los 50 años), se enoja... mucho se enoja y le escupe:


_ ¡Vos desde que militás estás hecho un terrorista!


Su hijo sólo atinó a responder que más terrorista es quien apoya el asesinato de un trabajador que defiende sus intereses y los de sus compañeros. Luego salió a caminar sintiéndose totalmente sólo y confundido. Hasta que ahí la encontró.
No la conocía ni sabía por qué estaba ahí. Sólo apareció ante la lente de su cámara:



"Los milicos nos golpean por la espalda y nadie los ve".
El joven sabe que esa no es la respuesta a todos los misterios del universo, pero esa frase que a nosotros (ese mismo nosotros que nos aparece lejano en la foto) nos resulta anónimo y hasta borroso, es lo que necesitaba él para entender un poco más a su pobre padre.

5 comentarios:

el negro niro dijo...

...

Diego dijo...

Ajá.

Anónimo dijo...

Algunos han soportado hasta el cansancio esta mala metáfora que voy a repetir:
lo peor que le puede pasar a un boxeador es que le cierren uno o dos ojos, porque no puede ver de donde vienen los golpes.
Creo que a O.B. le pasa algo parecido, y, lamento confesarlo, a veces a mi también me pasa.

Marcelo Fernández

Anónimo dijo...

yo crei que o.b. era la marca de un tampon...

Natu dijo...

Si habre escuchado a mi viejo hablar asi parece que hay muchos O.B. en todas partes....