02 diciembre 2006

Confluencias

Asistimos hoy en día a una situación excepcional e irrepetible: Urticultura coincide en un punto (y sólo en uno) con las múltiples facciones de izquierda que deambulan por el mundo y, lamentablemente, también por nuestro país.
Ese punto de contacto está dado por una opinión incontrastable acerca de nuestra sociedad postindustrial mediatizada: los medios masivos de comunicación manipulan, tergiversan, mienten.
Hemos llegado a la confluencia de nuestras ideas independientes, carentes de ideología, liberadas de todo dogma político con aquellas sumamente politizadas, malintencionadas y siniestras de los grupúsculos antes mencionados a partir de un tópico que se ha vuelto lugar común por causa del accionar de los medios, a saber, la dicotomía entre MANO DURA E INSEGURIDAD.
No analizaremos aquí cuál es el significado que se les atribuye a ambos conceptos por dos razones: primero y secundario, por economía temporal, y segundo y principal, porque no lo creemos necesario. ¿A quién se le puede ocurrir dudar del significado de la palabra INSEGURIDAD? ¿Es que se trata, acaso, de una palabra que admite múltiples acepciones?
No, señores... La inseguridad es la inseguridad y sanseacabó.
Acabemos con la falacia, entonces. Ambos factores son variables interdependientes. Pero, contrariamente a lo que puede suponer el populacho, no se trata de un antagonismo, sino de una relación de complementariedad. Es decir, se relacionan en una supradimensión: la tasa de crecimiento demográfico.
Pongamos por caso que en Argentina nacen un millón de niños por año. Actualmente somos 27 millones de habitantes... Sin mecanismos de autorregulación, en poco, poquísimo tiempo, nuestro país tendría una densidad demográfica intolerable. Sería éste un país superpoblado. Imagínense si hoy en día ya hay demasiada gente (por eso la desocupación), en 10 años, esto sería el infierno.
Entonces, en primer lugar, aparece el fenómeno de la inseguridad. Va eliminando gente indiscriminadamente. Este es el problema: el actor social que la ejerce no distingue entre raza, color de piel, grado de negrura, nivel cultural ni posición económica. Así es que la idea de la mano dura se presenta en la cabeza de ciudadanos comprometidos, incorruptibles, apolíticos y les dice: “hay que matar a ese que se está excediendo...puede llegar a matar a 600 personas y destruir al ejército industrial de reserva... matémoslo a él.” Claro que esta idea se hace presente en el inconsciente. Por suerte, la mente del ser humano, también se autorregula y, mecanismo de REPRESIÓN mediante, esta idea aflora disfrazada: “hay que bajar la edad de imputabilidad, que los presos salgan a trabajar con un uniforme que los identifique (prohibida la comparación con los guetos), ese chico tuvo problemas con la policía, el progresismo ideologiza, etc.”
Señores, cada cual tiene que hacerse cargo del rol que le corresponde. Por eso, Telerman tiene a la Guardia Urbana.

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