20 diciembre 2006

Los pajaritos


Que llueva, que llueva, los pajaritos cantan para que el sol salga y para que las viejas tengan pan para tirarles.
Cantan para que las fábricas produzcan más trabajo y menos veneno, y para que no tiren abajo el condominio vegetal donde construyó su nido.
Los pajaritos construyen sus nidos con el sudor de sus alas, y si tienen suerte y lo logran, poseen un lugar donde poner a reposar sus huevos.
Trabajan duro los pajaritos para conseguir una vivienda. Pero ojo, en cada árbol todo está organizado, entonces los pobres de los barrios bajos reciben sobre sus cabezas lo que defecan los de arriba.
Es dura la vida de los pajaritos, a veces migran por amor, a veces por comida cuando la situación es insoportable.
Los más arriesgados pajaritos, en ciertas ocasiones, osan intrometerse en propiedades ajenas. La mayoría de estos delincuentes acaba su vida entre rejas, y los mismos son condenados a trabajos forzados a puro canto y piruetas.
¡Qué suerte que somos hombres! Si fuéramos pajaritos tendríamos una vida de mierda.

1 comentario:

merengue madrileño dijo...

es cierto, tristemente real la historia de los pajaritos. Pocos alados lograron escapar a la vida cruel, entre ellos el Pájaro Caniggia y el Tucán Gliemmo. Este último inventó el nido portátil. Construido a base de pelo y pelusa, lo lleva en su trasero y allí asoman sus hijitos en cada viaje.